La historia de Kike y Gino

El 14 de abril de 2010, Kike fue con una amiga y el novio de ésta a Cuernavaca. Regresaron por la noche, se puso en contacto con Gino y quedó de verlo esa misma noche. Fue la última vez que Gino supo de él. En el edificio del novio de la amiga, Kike sufrió un accidente...se cayó por las escaleras de servicio golpeándose la cabeza. No se sabe a qué hora fue, de qué altura cayó, cuanto tiempo estuvo así o si hubo alguien con él cuando todo sucedió. Cuando lo encontraron, Kike fue llevado al hospital sumamente golpeado y con un trauma en el cráneo muy severo. Entró en estado de coma.

Después de varias semanas, Kike salió del estado de coma y todo parecía ir por buen camino, pero cuando le colocaron nuevamente la pieza de cráneo, una bacteria entró a su cerebro ocasionándole una fuerte meningitis, lo que lo dejó en Estado Vegetativo por casi un año. Fue un año muy difícil, pues tener a un ser querido en estado vegetativo es algo que nunca imaginamos nos pueda suceder...a nadie. Fue un año de mucho aprendizaje para Gino, quien desde el día del accidente, a la fecha, ha estado a su lado apoyándolo en todo este proceso.

Todo era como una pesadilla, una broma de muy mal gusto. El golpe de Kike fue tan duro que tuvieron que retirarle la mitad del cráneo para liberar la inflamación del cerebro. La pieza de cráneo la guardaron en su abdomen. Los doctores sólo decían que había que esperar los primeros días para poder tener más claridad sobre lo que podría suceder, pero que Kike tenía tan sólo un 5% de posibilidades de sobrevivir.​ A pesar de que Kike y Gino sólo llevaban 2 años de haberse conocido, Gino decidió no separarse de Kike.

Tras más de 25 cirugías, 16 de ellas en la cabeza, un año de cuidados y mucho amor, milagrosamente Kike comenzó a recuperar la conciencia. Fue un proceso largo en el cual tuvo que aprender a comer, a hablar, a leer...volvió a nacer. A partir de ahí han sido años de terapias diarias para Kike. Entre terapias físicas, ocupacionales, cognitivas, de lenguaje y cientos de clases de lectura, pintura, canto y más, Kike ha logrado una recuperación sorprendente, que incluso asombra a médicos especialistas en situaciones neurológicas similares. Sus doctores lo llaman un milagro. Kike diario lucha por alcanzar su meta...ser independiente.

Un misterioso accidente cambio sus vidas en un segundo...para siempre.

Hoy Kike sigue recuperándose, sigue en rehabilitación. La historia continúa y Gino sigue a su lado. La historia de Kike y Gino ha tocado el corazón de miles de personas, enseñando a muchos a valorar la vida, a tener fe y a creer en Dios. Kike y Gino tienen claro que todo el aprendizaje que han obtenido gracias a lo que han vivido, lo tienen que compartir con todos, por lo que a través de sus conferencias comparten los pasos para enfrentar cualquier situación complicada, y transmiten un mensaje de superación y motivación que deja una huella profunda en quienes los han escuchado.